
Cuenta la leyenda que en el siglo XIII el inmortal taoísta Chang Sanfeng, alumno del monasterio de Shaolin y más tarde maestro de artes marciales del monte Wudang, asistiendo al combate entre una serpiente y una grulla blanca descubrió los principios básicos del Tai Chi Chuan: los movimientos circulares y la flexibilidad -de la serpiente- vencen sobre la rigidez y la aparente fuerza exterior -de la grulla-.
Leer más



















































