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Elisabetta Sirani-Timoclea c.1659


Tema del día (24/1/2018) : MOLESTIAS


1. MOLESTIAS de Silvia Zanetto

Me molesta que no me molestes.

Me molesta que no me molestes cuando llego a tu escritorio a traerte las fotocopias de los documentos.  Me inclino hacia ti con mi camiseta negra muy escotada, y tú miras las fotocopias.

Me molesta que no me molestes cuando llego al trabajo con mi nueva minifalda muy ajustada y tú me pides que te traiga aquel informe. Vuelvo contoneando sobre los tacones y tú miras el informe.

Me molesta que no me molestes cuando la beata de mi compañera de escritorio masculla que ciertas mujeres se lo buscan, porque yo lo busco pero no lo encuentro.

Me molesta que no me molestes cuando el guarro de mi compañero me pone una mano en el trasero, porque el también cree que con mi actitud, mis tacones y mi minifalda me lo he buscado.

Así que me quito un zapato rojo de tacón y se lo doy en la cabeza, por molestarme.

El otro zapato rojo te lo doy en la cabeza a ti, por no molestarme.

2. LA FOTOCOPIADORA de Luigi Chiesa

La multicopista estaba en el pasillo de la oficina, un lugar bastante estrecho y además un poco obscuro; lo llamaban el terror de las secretarias. Cuando había que pasar para hacer fotocopias era como correr un riesgo, un salto en el vacío, sobre todo cuando faltaba el tóner, porque muchas mujeres tenían que agacharse para recogerlo y cambiarlo con el nuevo. Entonces, muchos varones aprovechaban la ocasión para refregarse o dar un pellizco en el trasero. La telefonista, una jovencita rubia muy hermosa con el pelo rizado, era la más atormentada y respondía mirando mal a los “halagos”: “¡Vete al carajo, gilipollas!”, sacando el dedo medio hacia arriba. Un buen día, el jefe, como todas se lamentaban, convocó a la muchacha y le dijo mientras miraba su currículo: “¡Hombre!, ¡qué dices! A mí me parece que trabajas muy bien y si quieres quedarte aquí cobrando un buen sueldo, no te quejes; también a mí me estás encostrada de botones adentro.

3. UN MAL AMOR de Iris Menegoz (*)

Las espinas de las rosas de tu amor aún están clavados en mi viejo corazón.
No me robaste mi inocencia, te la di como una flor de campo y tú la mascaste y la escupiste come un viejo chicle.
El mío era un amor loco, infecto, maltrecho. Tú aparecías y desaparecías como los ríos de mi tierra. Cada regreso tuyo yo lo esperaba como un encanto. Saqueaste mi dignidad, pisaste mi orgullo de mujer. Yo solo era una muñeca en tus manos.
Aun me acuerdo del olor de las sabanas sucias de los hoteles baratos.
En aquella época nadie hablaba de molestias.
Tú has sido mi gran molestia, porque tu amor era molesto.

4. GOLIARDIA de Graziella Boffini

Un jefe frecuentemente le tocaba el trasero a su secretaria.
Ella lo denunció.
Hace unas semanas el juez no lo condenó porque “se trataba de un acto de osadía”, estas fueron las palabras exactas del juez.
Os invito todas a tirar  patatas en sus partes íntimas.
Osadamente, por supuesto.

5. MOLESTIAS de Raffaella Bolletti

Mientras examinaba el maravilloso lugar donde vivía con mi pareja percibí una presencia detrás de mí “¡qué va! No hay nadie aquí”. Sin embargo estaba allí, musitando, entre el árbol y las ramas, la serpiente tentadora, halagadora, altamente inteligente y refinada. Traté de resistir, pero la serpiente siguió molestándome y quedé seducida, cayendo en la trampa. Fui yo, Eva, entonces la primera mujer en ser víctima de acoso, de engaño, de molestias. Y me doy cuenta de que a pesar de que fue hace miles de años, las mujeres seguimos siendo consideradas seres abordables, desdichadamente manipulables, y por lo tanto acosables. ¡Desconfiad! ¡Demostrad vuestra fuerza y luchad para alejar las nuevas serpientes!

6. MOLESTIAS de Leda Negri

Pepita y Emilia, dos amigas estaban frente al espejo arreglándose antes de salir por la noche. Pepita esperaba a su novio para ir al cine. Emilia estaba en el séptimo cielo porque Juan, el más guapo de sus colegas, la había invitado a cenar en su casa. Salieron juntos y Emilia llamó un taxi. A medianoche Pepita volvió a casa y entrando oyó llorar muy fuerte. Emilia estaba en la cama y parecía devastada. Pepita muy asustada le preguntó qué había ocurrido, Emilia siempre llorando explicó que Juan la había invitado solo porque ella era su colega preferida, la única que no lo había nunca molestado y que él quería finalmente hacer “outing” y decir a todo el mundo che le gustaban los hombres y que era absolutamente Gay.

7. PALABRAS DISTINTAS de Jean Claude Fonder

Mujer, eres preciosa, tus curvas me llevan soñando al jardín del Edén. Quiero comerte toda, eres la manzana más bella del mundo. Tu cuerpo es un encanto. Te deseo.

Mujer, eres mi novia, mi pareja, mi mujer. Me casaré contigo, serás la reina de mi casa, la madre de mis hijos, los parirás, los criarás. Os nutriré, os protegeré. Te quiero.

Amiga, eres una persona estupenda, eres una compañera espléndida. Tus gustos, tus ideas son las mías, juntos hemos alcanzado a cimas difíciles. Te admiro. Te amo.

(*).. Micro ganador