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Luis Seoane – hablando de hombres


Tema del día (21/2/2018) : CONVERSACIÓN


1. CONVERSACIÓN de Iris Menegoz

¡Pablo, no estoy para bromas! ¡Claro que te he reconocido! Primero porque como actor eres un desastre, segundo porque George Clooney siempre me llama a mi móvil, por último, porque sé qué día es hoy…¿Me echas de menos? ¡Qué raro! Parece una casualidad, pero tú siempre me echas de menos a final de mes cuando estas a dos velas y me buscas para una cena por el morro… No, hombre, de verdad, no estoy insinuando que seas un aprovechado. Lo estoy afirmando. ¡Eres un vil aprovechado! … No, te lo juro, no estoy de mala leche, y no necesito un amigo para compartir sufrimientos y comida…. Pablo, qué artista eres con las palabras. A mí ya no me engañas. Conozco tus canciones … Para, para, lo sé que me quieres. Por favor no derroches palabras cuyo sentido no comprendes…. Bueno, que no se te ocurra llegar antes de las ocho. En cuanto al vino, tinto o blanco, trae los dos… Si lo sé, a mí también me gustaría contar con alguien.

2. LA PALABRA QUE NO HABLABA de Luigi Chiesa (*)

A la “Palabra” no le gustaba mucho hablar, sobre todo cuando estaba con sus amigas “Palabrerías” que no dejaban de mover la boca en toda la charla. Normalmente decían cosas sin sentido, tonterías inoportunas, a pesar de que eran palabras mayores. La “Conversación” era la querida, porque no tenía ganas de crear amistad con alguien a quien en realidad no conocía. La “Palabrota”, siempre la más aislada, salía a destiempo y mientras se metía en el momento más incómodo, la alejaban de inmediato. La “Pérfida”, con una lengua mordaz, quería siempre desafiar a duelo a las otras pero le ordenaban: ¡La lengua métasela donde le quepa! A la ”Mimo” la acariciaban no obstante tuviera un cuchillo detrás de la espalda y a la “Entrometida” le decían: ¡No te metas en camisas de once varas! Al final, cuando todas se iban sin despedirse, la “Muletilla” y la “Torpe” se marchaban por últimas, después de meter la pata, y dejaban a “Cotilleo” detrás de ellas riéndose por encima del hombro.

3. CONVERSACIÓN EN LA CAMA de Jean Claude Fonder

—¿Ayer te gustó?
—Sí, bastante, fue largo, duro, y profundo.
—De hecho duró mucho.
—Sí, pero lo que más me gustó fue el principio, muy lento, sutil.
—Sí, sí, y a continuación una aceleración repentina.
—Duro, duro era.
—Pero profundizamos muchísimo.
—Sí, y después esa explosión final …
—¿Qué explosión? No entiendo.
—Beh, sabes al final…
—Al final, como el debate no se paraba, imposible concluir, tuvo que cortar pero no pasó nada y fuimos a la cama como de costumbre.

4. CONVERSACIÓN de Raffaella Bolletti

Doce ex-compañeros de secundaria y la ex-profesora de literatura se habían citado en un famoso restaurante para celebrar el reencuentro, recordar viejos tiempos y hablar de sus vidas actuales. Tomaron asiento, pideron la comida y empezaron a conversar. De pronto la melodía de un móvil los sobresaltó. “Lo siento, no lo apagué” dijo el dueño. Le respondieron que no se preocupara. Todos sacaron los móviles para compararlos y empezaron a intercambiar fotos y mensajes. La conversación virtual tenía la sartén por el mango. La profesora, que estaba acostumbrada a utilizar un lenguaje muy tradicional, y que además tenía un móvil antiguo, sin whatsApp, no podía compartir este nuevo idioma así que seguía hablando y tratando, sin éxito, de llamar la atención de sus ex-alumnos. Le pareció una traición a ella y al espíritu de la reunión. Pensó “nunca más volveré a participar en una cena con ex-alumnos” y salió del restaurante. Regresó poco después con un móvil de última generación que acababa de comprar, y descubrió una nueva forma de conversación y que el intercambio de mensajes puede ser emocionante. Es como recibir un regalo, te lo entregan y tienes que abrirlo sin saber lo que hay adentro.

5. UNA NO CONVERSACIÓN de Silvia Zanetto (**)

—¡Es tarde! Vete a tu casa y prepárale la comida a tu marido! -me dice.
—Pero, mamá, ¡Si solo son las cinco y media! -contesto.
Y en realidad sí, tendría que irme. Mi mirada se balancea desde las agujas negras del reloj en la pared hacia la ventana, desde la que puedo ver las copas de los plátanos que se mecen al viento, oír voces de chicos y ruido de motores. Gente que vive, habla, se desplaza. Y yo tendría que preparar las clases y terminar de escribir aquel cuento.
Las agujas negras indican las 5,35. Sólo han pasado 5 minutos y me he prometido quedarme hasta las seis.
Ella malinterpreta mi mirada hacia el reloj: – Es tarde -repite- Vete a tu casa. Tienes que prepararle la cena a tu marido. A los hombres hay que prepararles de comer.
Las agujas negras indican las 5,37.  Solo  2 minutos desde que las controlé por última vez. Y ¿qué le voy a decir yo ahora? 23 minutos para llenar de palabras el vacío de ese silencio.
Así que me callo, porque para ella no tengo nada más que hacer que cocinar para mi marido.
Me callo, porque ya he hablado bastante, sin decir nada que pudiera hacerle enfadar. Y eso ya es mucho.
Me callo, porque el neurólogo me dijo que no hay que contradecirla.
Me callo.
Y el remordimiento ya está allí, justo detrás de su puerta, sofocando el suspiro de alivio que se me escapa al cerrarse, a las seis y punto.
Soy culpable, porque me da gusto huir hacia los plátanos que se mecen al aire, hacia los chicos que charlan riéndose y los ruidos de los motores. Hacia el mundo de los vivientes.
Soy culpable y me callo.

6. CONVERSACIÓN de Leda Negri

Con el marido después de un cierto tiempo es un monologo. Con el amante no hay conversación. Con las amigas se habla de hombres, niños y de casa. Con los amigos cultos se puede hablar un idioma diferente y hablar de libros, arte, historia, viajes, de todo. La conversación sobre la política es un peligro, demasiado a menudo degenera en disputa. La mejor conversación es con los niños, muchas preguntas que te hacen reflexionar, respuestas, pero sobretodo caricias y besos.

7. CONVERSACIÓN de Paola Villar

A veces  tan  compleja,  depende  siempre de los  personajes del momento, algunos  te dejan esas ganas de volver a repetir esa emoción y de otros una sensación  no muy  agradable!…

8. CONVERSACIÓN de Marie Louise Bockholtz

—¡Hola María!
—¡Hola Inés!
—¿Qué tal estás?
—Bien
—¡Qué tiempo!
—¡Ay, qué tormenta!
—Hasta mañana, Maria.
El día siguiente.
—¡Hola María!
—¡Hola Inés!
—¿Qué tal estás?
—Bien
—¡Qué tiempo!
—¡Ay, qué calor!
—Hasta mañana, Maria. …

(*).. Micro ganador premio Tapañol
(**).. Micro ganador premio Biblioteca