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¿Sabían Ustedes que, hasta los años ochenta del siglo pasado, en Milán había un frontón, es decir uno de aquellos anchos establecimientos donde se acogen las competiciones de pelota, deporte típico del País Vasco? Se trata de un juego que cuenta con muchos aficionados en el universo Hispano, en Estados Unidos y en algunos Países europeos. Su espacio milanés se encontraba en un palacete, situado en calle Palermo, hoy sede de exposiciones y otras actividades, donde se enfrentaron muchos equipos de pelotaris (= jugadores). Aquí, en pleno corazón del entrañable barrio Garibaldi, la Comunidad Vasca milanesa organizó y celebró el “Festival Basco di Milano”, que tuvo lugar con mucho éxito el 4 de noviembre de 2017. Entre la pared y el ancho espacio del frontón, unos auténticos pelotaris realizaron distintas demostraciones de habilidad, explicando luego las reglas del deporte a chicos y adultos. Muy atractivo resultó también el tradicional certamen de la tala con hacha de un tronco, efectuada por jóvenes aizkolari (leñadores) ataviados con el traje regional.

El Festival, dedicado a la promoción turística del territorio vasco ofrecía además música con txalaparta (instrumento tradicional), cantos, danzas, aula de medio ambiente y proyecciones de escenarios marineros y montañeses, mientras un taller de cocina organizaba una breve e interesante iniciación a la excelente gastronomía de Euskadi.

En tierras vascas sobrevive el legado de una extraordinaria cultura ancestral, profundamente ibérica y europea. Verdadera perla del Viejo Continente es el euskera, idioma pre-indoeuropeo, que ha logrado, pese a siglos de invasiones y mestizajes, sobrevivir en un ancha extensión de tierras fronterizas, aquende y allende el Pirineo y las costas españolas y francesas del Golfo de Vizcaya. Sin embargo los vascos nunca se encerraron en su solar y desde los albores de la civilización fueron recorriendo las más lejanas rutas del planeta. Ello acabó de configurar su actual temperamento, empapado de cultura democrática, que, con el paso del tiempo y una tenacidad consciente, les permitió arrinconar y derrotar al brutal terrorismo de ETA.

En los siguientes versos de “Arte de Navegar “, dedicados al contramaestre de Magallanes, el guipuzcoano Juan Sebastián de Elcano, quien logró regresar a España con el único buque y la tripulación superviviente de la desafortunada expedición,  se advierte todo el amor de la gente vasca a sus propias cultura e identidad. A veces, como me ocurrió en Bilbao y Zumaya, pueden escucharse, recitados por los niños, al pasar cerca de una escuela:

Por tierra y por mar profundo

Con imán y derrotero

Un vascongado, el primero,

Dio la vuelta a todo el mundo.

Entre las tradiciones que han abierto el mundo vasco a la curiosidad universal, además de la pelota, destaca la boina o txapela, gorro típico de Cantabria y el País Vasco, más conocido en Italia como “basco”, hoy usado en todo el mundo.

El Festival proporcionó a los visitantes y al mismo barrio un motivo de alegría y una buena ocasión para descubrir una parte del patrimonio cultural y del medio ambiente vasco, lo que demuestra una vez más la capacidad que Milán tiene de acoger y saber acercarse a las distintas comunidades presentes en la ciudad.


Nando Pozzoni