Etiquetas

, ,

Justo una semana atrás habíamos asistido, mi prima Yudy y yo, a este centro comercial en cuyo sótano está, literalmente, la movida cultural caraqueña, se llama Trasnocho Cultural, inaugurado en el año 2001; un recinto de oxígeno, una alternativa cultural y de entretenimiento de calidad y vanguardia que los venezolanos, y en particular, los habitantes de Caracas agradecimos: varias salas de cine, dos salas de teatro, una chocolatería, una sala de exposición de arte, una tienda de artesanías, una sala de yoga, una estupenda librería, una vinatería, un Lounge, un café y un restaurant.

Fuimos a ver la pieza teatral “Al pie del Támesis”, sesenta minutos de magistrales actuaciones con Carlota Sosa e Iván Tamayo, una puesta en escena minimalista, bajo la dirección de uno de los grandes del mundo teatral en Venezuela: Héctor Manrique.

Sesenta minutos que me hicieron vivir una montaña rusa de emociones, reí, lloré, eso es el teatro, el buen teatro, te conecta con las emociones, te transporta y te aterriza. Un guión magistral, ¿cómo no serlo?, si está escrito por uno de los grandes escritores de Latinoamérica, Mario Vargas Llosa, mi escritor latinoramericano masculino favorito: mi adorado Mario.

Una semana después, justo ese día, lo recuerdo perfectamente, el 16 de agosto de 2008 -una experiencia que nunca conté, preferí guardarla para mí y ahora escribo- decidimos ir a comer al restaurant porque nos lo habían recomendado ampliamente y quisimos probarlo.

—¿Tienen reservación?, preguntó la chica que nos recibió en la entrada.

Miré a mi alrededor y solo había una mesa ocupada. Rápidamente pensé que la reservación no sería un problema.

—No, no tenemos reservación.

—Lo lamento, hoy tenemos una actividad especial y aceptamos solo con reservación.

Le insistí que nos dejara pasar, que solo queríamos cenar algo rápido y la chica aceptó. No sé si estratégicamente o no, nos ubicó justo al extremo opuesto de la mesa que estaba ocupada, bastante distante.

Ordenamos un par de copas de vino blanco, dos ensaladas y un carpaccio. Trajeron el vino y brindamos. Justo cuando brindamos vi en la mesa que estaba ocupada, al fondo, el grupo de personas que conversaban amigablemente. Entre todos llamó mi atención uno en particular, un hombre maduro, delgado, cabello gris, como decimos buen mozo. Lo que más me gustó de este hombre maduro, con sex-appeal es que aunque no podía distinguirlo claramente se parecía muchísimo a mi adorado Mario.

—Mira aquél hombre se parece a Mario Vargas Llosa, si no es él, definitivamente es un doble. Y si me acerco para ver bien. Si no es él me devuelvo y listo, pero ¿te imaginas que sea él? Le diré cuánto lo admiro, mínimo le pregunto si puedo tomarme una foto, le estrecho la mano y hasta un abrazo le doy, claro, si me lo permite.

—Claro que no es él. Estás loca!

Mientras cenábamos y conversábamos miré, miré, miré y volví a mirar aquélla mesa y al doble de mi adorado Mario, particularmente. En una de las tantas oportunidades él me miró, las miradas coincidieron yo sonreí rápidamente con un poco de vergüenza, él devolvió la sonrisa y siguió en lo suyo, conversando.

—Sonrió por reflejo, pensará que estoy loca mirando y mirando, me dije.

Comimos y salimos del restaurant. Yo continué por un buen rato con la idea fija de que ese hombre era sorprendentemente parecido a él.

Al día siguiente, como de costumbre los domingos, compré la prensa y ahí estaba una reseña de la visita fugaz a Caracas en su trayecto entre Lima y Madrid, para apreciar la puesta en escena de su obra; el principal motivo de visita y su apretado itinerario que incluyó, rezaba la reseña, una cena en aquél restaurant.

Una sensación de desconsuelo, tristeza, rabia, y hasta vergüenza sentí; no contaría a nadie eso. Cómo desperdicié esta oportunidad, única, irrepetible.

—Dios, si era él, no estaba errada. Debí seguir mi voz interior, levantarme y verificar con mis ojos si aquél hombre era él.

Sí, era él, el gran Mario Vargas Llosa, mi adorado Mario.


Narsa Silva

……

Narsa A. Silva Villanueva (Caracas, Venezuela 1972)

Facebook: Narsa Silva Villanueva
Twitter: @NarsaSilva