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La gente en el sol de Edward Hopper

La gente se quedó pasmada mirando el sol, que desprendía una extraña luz y un calor descomunal: poco a poco todo se pusieron rígidos como estatuas hiperreales, ya no eran seres humanos, el tipo leyendo un libro tampoco se salvó. Toda la superficie terrestre se encontraba como un museo de escultura. En un silencio absoluto y espantoso. Pero en el centro de una selva desconocida en Colombia, unos niños se encontraban jugando con animales y hablando entre ellos. La selva era tan oscura que los rayos del sol no pudieron matarlos. Todavía no se sabe si la vida podrá volver a empezar sobre nuestro planeta, pero toda las galerías y museos del mundo están llenas de esculturas hiperrealistas.

Simonetta Ferrante