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Vale Correa Fiz


¿Qué tienen en común Philip Dick, los nazis y Blancanieves?

¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS? de Philip K.Dick

“Sueñan los androides con ovejas electrónicas” es una novela de ciencia ficción del genial escritor norteamericano Philip Dick, llevada al cine como Blade Runner por el director Ridley Scott. Allí un policía, encarnado por Harrison Ford, tiene la misión de detectar replicantes (androides que imitan al ser humano en su aspecto físico y en su comportamiento) y matarlos. Los replicantes son tan perfectos en su “humanidad” que para comprobar si son seres de inteligencia artificial o no, hay que someterlos a una serie de preguntas denominadas el test Voight-Kampff, también llamado test de empatía. Esta prueba de ficción ideada por Dick está inspirada en un test real diseñado por Turing.

Alan Turing fue un gran maratonista y un matemático inglés, padre de la informática y quien quebró el código Enigma para detectar la posición de los submarinos nazis en el Atlántico. Sin su ayuda, los aliados no hubieran detenido jamás a los nazis.

Pero Turing, en vez de recibir honores y distinciones por sus logros, fue perseguido. En 1952, fue acusado de perversión e indecencia (en la Inglaterra de la posguerra, ser homosexual era tan ilegal como en la Inglaterra Victoriana. Hay que recordar que también el genial Oscar Wilde fue perseguido y encarcelado por el mismo “delito”) y condenado a la castración química. Años más tarde, en 1954, lo encontraron muerto junto a una manzana mordisqueada que había sido sumergida en cianuro, como la manzana envenenada de su cuento infantil favorito, Blancanieves.

Placa conmemorativa en la antigua casa de Turing

A estas alturas ya imaginarán la respuesta a la pregunta, “¿Qué tienen en común Philip Dick, los nazis y Blancanieves?”. Obviamente, Alan Turing, el único matemático deportista y musculoso, que murió inflado y deforme, debido a las hormonas de la castración química. Antes de morir escribió este silogismo, que resume los últimos años trágicos de su experiencia vital:

“Turing cree que las máquinas piensan.

Turing yace con hombres.

Luego las máquinas no piensan”.

El 10 de septiembre de 2009 el primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, emitió un comunicado pidiendo disculpas en nombre de su gobierno por el trato que recibió Alan Turing durante sus últimos años de vida. Sin embargo, hubo que esperar más de sesenta años para que el buen nombre de Turing se limpiara. El 24 de diciembre de 2013, la reina Isabel II de Inglaterra promulgó el edicto por el que se exoneró oficialmente al matemático que puso freno a los nazis, quedando anulados todos los cargos en su contra.