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El complejo arquitectónico del Hermitage a la orilla del río Neva, de izquierda a derecha el teatro Hermitage, el arco sobre el canal de Invierno, el Gran Hermitage, el Pequeño Hermitage y el Palacio de Invierno.

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[youtube http://youtu.be/cKajm4TbTLc]

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Fuimos al spazio Oberdan de Milán a ver un documental sobre el Museo del Hermitage de San Petersburgo. Formaba parte de los eventos que ahora se están organizando sobre una ópera, un ballet o, como en este caso, la visita de un museo. Lo increíble es que con un evento de este tipo se consiga llenar una sala de alrededor de 200 asientos.

Tengo que reconocer que la proyección fue excepcional, un documental muy bien hecho. Era como si estuviéramos allí, en el museo más grande del mundo, un espectacular conjunto de diferentes palacios como por ejemplo el famoso Palacio de Invierno. Aquí arriba podéis ver el complejo en su totalidad.

El Hermitage contiene una colección de obras extraordinaria de las que he querido mostrar una pequeña selección en este artículo. Pero lo mejor del documental es que nos cuenta la historia de un museo que en definitiva representa el alma del pueblo ruso que junto a él ha sobrevivido a tantos acontecimientos a cual más peligroso. Hoy el museo tiene mucha actividad y forma parte del orgullo del pueblo ruso.

El Palacio de Invierno es en sí mismo una verdadera joya tanto externamente, con su inconfundible color verde que se refleja en el río Neva, como en su interior, una monumental escalera en la entrada y numerosas salas en las que se no solo se hallan las obras de arte sino también un valioso mobiliario que se ha conservado casi intacto. Es relevante decir que nada más subir Lenine al poder en octubre de 1917, declaró al Museo Hermitage Museo Estatal, en el que durante los cinco años siguientes se podía entrar gratuitamente.

Durante la Primera Guerra Mundial, gracias al atento cuidado del personal del museo, ninguna obra se vio dañada. De hecho, en esos años el museo pasó a ser un hospital, y las colecciones fueron trasladadas a Moscú para su seguridad donde estuvieron hasta el año 1924. Con la entrada de las tropas alemanas en Rusia en el año 1941, se inició de nuevo la evacuación de las obras del Hermitage. Fue la mayor evacuación de obras de arte desde la ocurrida durante la Guerra Civil Española en el Museo del Prado. Miles de voluntarios rusos se dedicaron a embalar más de un millón de obras, para trasladarlas en tren hasta los montes Urales. En la película se muestra un museo fantasmal con todos los marcos vacíos que se dejaron allí esperando la vuelta de los cuadros. Dos trenes pudieron llegar a su destino, pero cuando estaban preparando el tercero, comenzó el asedio a la ciudad por los alemanes, que duró 900 días, y que tuvo consecuencia 9 millones de muertes. Mientras tanto, los conservadores que se quedaron se dedicaron a salvar y llevar al museo todos los bienes que encontraban en otros palacios, y a proteger al propio museo del frío y de la nieve así como de los ataques aéreos. Además sirvió de refugio ante las incursiones aéreas alemanas, y unas 12.000 personas vivieron allí hasta que en el año 1942 empezaron las primeras evacuaciones. Las obras trasladadas volvieron sin problema después de la guerra  y se creó una nueva sección del museo para mantener los objetos y los cuadros. No se dañó ni se perdió absolutamente nada.

No fue el único problema que los conservadores de las obras tuvieron que afrontar. Tampoco las ideas políticas y artísticas del régimen comunista, y en particular las de Staline, ayudaron a mantener la integridad del museo: se vendieron obras para financiar objetivos militares; otras fueron distribuidas por toda la Unión Soviética  para poder contribuir a la educación del pueblo siendo clasificadas muchas de ellas  como obras nocivas para la cultura popular.

El museo es muy rico: desde la llegada al poder de Catalina la Grande, durante todo el Imperio, los Zares compraron o se hicieron con miles de obras que se hallaban en estos fantásticos palacios. No solo lo hacían porque eran muy aficionados al arte sino también para poder ostentar su poder. La Unión Soviética siguió llevando al museo obras recuperadas o confiscadas como indemnización en Alemania. Como decía este museo representa en cierto modo el tesoro de la nación rusa sin distinguir los diferentes regímenes que la han gobernado.

El actual conservador del Museo, hijo a su vez del anterior conservador así como sus ayudantes le tienen mucho cariño a ese tesoro del que se consideran los guardianes desde siempre. Según esta persona el museo es ahora muy activo y en él se organizan muchas exposiciones y reconoce que el presidente Putin sostiene muy bien las actividades del museo.

Por último mostró una muy interesante instalación que nos ha gustado mucho y que da fe del dinamismo actual del museo. Aquí abajo podéis ver algunas imágenes. El artista Antony Gormley presenta las principales estatuas griegas y romanas del museo como la Venus Tauride sin pedestal, lo que lo sitúa en un nivel más humano y accesible, intercalando personajes neutros que podrían representar a los mismos visitadores. Muy bonito.

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PAGINAS DEL MUSEO

Hermitage explore

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Jean Claude Fonder

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