Zig-Zag

El zigzag en su caminar, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, la mirada perdida, las ojeras negras por el maquillaje choreado, tan marcadas como las de un oso panda que se podían distinguir en la distancia, hicieron intuir a algunos de los pasajeros que se encontraban en el andén del metro a primera hora de la mañana que esta joven y bella mujer había tenido una activa jornada nocturna.

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