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Jueves 25 de abril de 2019

Como cada año en primavera nos gusta volver a Madrid. Una ciudad amiga desde hace mucho tiempo. Esta vez hemos solicitado la asistencia en el aeropuerto, nos estamos haciendo viejos. Y quien ha leído «Elena Sabe» de Claudia Piñeiro, sabe lo que esto significa. Bueno, exagero un poco, como buen liejense, es que ya no estamos para hacer de turistas profesionales, con la guía en mano. Pero nos gusta saborear la ciudad que amamos, comprenderla mejor, participar de su vida cotidiana y reunirnos con los amigos que tenemos allí.
Una de las ventajas de Madrid son los taxis, allí donde miras hay tres libres, además los precios son moderados. Sin embargo, apenas instalados en el hotel que frecuentamos habitualmente, el hotel Santo Domingo, nos apresuramos a la «Sirena Verde». Un restaurante de pescado que está cerca.
La densa espuma y la limpieza fresca de las cañitas de Mahou que bebes de un trago después de saborear unos chopitos crujientes …
Por fin estamos en Madrid.

Viernes 26 de abril de 2019

Después de una buena noche de sueño, almorzamos en el Pain Quotidien, los croissants son fabulosos, como en Bélgica. Callao y la librería Central están al lado. Así que vamos allí para comprar Nuestra Señora de Víctor Hugo, el premio del próximo Tapañol. Al entrar, me detengo frente a un mostrador de cómics infantiles. Interesante.


Bien ¿No? España siempre nos sorprende.
Por la tarde, a las 6h, cine en el Renoir Princesa. Por supuesto, fuimos a ver la última de Almodóvar, Dolor y Gloria. Dicen que se ha recuperado en esa película. Era una oportunidad para comprobarlo. Bueno, no es su obra maestra, pero nos sorprendió la excelente interpretación de Banderas. Penélope Cruz tampoco lo hace mal, en un papel de reparto, el de una mujer del pueblo. Además, aunque el guion no era interesante, la ambientación, la música y las épocas representadas generaban una cierta poesía. Un balance positivo en general, en nuestra opinión, que, por supuesto, no será la de todos.
Esa noche la cena fue una gran decepción, por una vez seguimos los consejos de un artículo leído en El País, las maravillas ocultas de Madrid. Bueno, opino que sería mejor que ésta permaneciera oculta

… Continuará

 Jean Claude Fonder