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Luciamelia García, educadora y psicóloga venezolana. Cuenta con  treinta y cinco años de experiencia en el campo de la psicología clínica; formada como conductista, luego  pasó a la corriente de la psicología positiva. Lleva los mismos años trabajando sobre la felicidad. Para la especialista, la felicidad no es una utopía, es una realidad. “Es absolutamente posible ser felices y además fundamental para vivir mejor; a ser feliz se aprende”. En su empeño porque  la gente  experimente el cómo, creó tres proyectos:  “Escuela para Aprender a Ser Feliz”, el diplomado  “Maestros de la Alegría” “La Universidad Mundial de la Alegría”,  que llevan adelante la capacitación y adiestramiento del individuo paramejorar la calidad de vida y crear ambientes agradables para el desarrollo de competencias individuales, familiares, organizacionales y sociales. Dinámica, alegre, de verbo agudo, asertiva, comparte las claves de este aprendizaje vital que es la felicidad.

Como docente y psicóloga surgió en ella la inquietud de investigar sobre el comportamiento en relación al tema de la felicidad vs el sufrimiento: ¿cómo aprendimos a sufrir?,   ¿por qué se le vendía a las nuevas generaciones el sufrimiento, el sacrificio y el esfuerzo con dolor para obtener éxitos o resultados exitosos? Y en las investigaciones observó que el sufrimiento era una forma de contactar los éxitos con el dolor y no con alegrías, no con el optimismo que permite vencer los obstáculos, y así inicio el proyecto de su vida: “enseñar a la gente a ser feliz”.

Ante la pregunta ¿Qué es la felicidad?,  responde que no hay una definición exclusiva, porque considera que hay tantos conceptos de felicidad como personas existen. “Yo no me atrevo a dar un concepto de felicidad porque sería repetir lo que los demás han dicho. No lo defino como un modelo, porque todos queremos ser felices. Yo me apego a que existe una ciencia de la felicidad que te señala que la felicidad va a ser algo más que una moda pasajera, que hay que trabajar para ser feliz, como objetivo serio, legitimo, digno, donde uno se compromete en hacer una interpretación de los eventos que suceden desde el punto de vista de una actitud positiva ante la vida”.

Señala que para muchas personas la felicidad es una metáfora, para otros es un recurso “la persona dice que no es feliz porque quiere prolongar un estado de felicidad eterno, cuando en realidad la felicidad se vive por momentos. Son los momentos felices que uno almacena y comparte”.

Considera que la felicidad es un aprendizaje. Así como la gente aprendió a sufrir, significa que hay un aprendizaje para ser feliz. Esto está ligado a la actitud y a la asertividad con la que uno se dirige a las otras personas. “No significa que vamos a congelar nuestras emociones, sino que está directamente relacionado con la espontaneidad;  con lo que uno siente en un momento determinado y expresa en ese momento determinado, siendo asertivo”.

¿Cómo es ese proceso de aprendizaje?

Para la especialista todos desarrollamos una fórmula secreta de la felicidad. “Mi fórmula secreta de la felicidad es igual a: 3 P –piensa, procesa, procede–,  más 5 C –compromiso, comprender, cooperar, compartir y conquistar–. Cuando yo pienso, proceso lo que pienso y procedo, estoy cambiando de actitud. Cuando se cambia de actitud, se cambia la conducta. Aprendes a sentirte bien contigo mismo para poder transmitirlo a los demás. Existe ese aprendizaje”.

El cambio de actitud y de conducta implica que hay que hacer un compromiso con uno mismo para poder comprender, cooperar,  y compartir lo que sentimos, lo cual lleva a conquistarse a sí mismos y a conquistar a los otros,  sin manipular, explica.

Describe que hay cinco obstáculos que nos impiden ser feliz; muchos los crea la misma persona, algunos son producto del aprendizaje que el ser humano incorporó en esa búsqueda de felicidad. Estos son:

La crítica: etimológicamente está relacionada con la palabra criterio, pero en el lenguaje usual, cotidiano, está asociado con una connotación cien por ciento negativa. “Si tú le dices a una persona, ven que te voy a hacer una crítica constructiva, ésta saca todos los mecanismos para defenderse y tiene toda la razón. El ser humano agregó el término: crítica constructiva, que no es cierto, crítica es crítica”.

¿Cómo se puede vencer este primer obstáculo?, cambiando la crítica por el aporte de un aspecto de mejora, señala.  “En vez de criticar le aporto a la persona una mejora. Si yo no tengo para aportarle a alguien una mejora, es mejor permanecer callado, porque criticarlo lo hunde, ante esta debilidad que yo le estoy señalando. Si yo no soy capaz de aportarte una mejora, no soy quién para decirte dónde estás fallando. Para señalar una debilidad, debo tener la mejora; la persona tiene la libertad de tomar tu sugerencia de mejora o continuar con su conducta. Criticar sobre lo que está hecho no es de inteligente, la inteligencia es crearlo. Criticar sin aportar mejora no tiene ningún sentido”.

Explica que la crítica se convierte en negativa, cuando va dirigida a la persona, a la identidad de la persona, mientras que cuando la observación va acompañada de un aspecto de mejora, va dirigida a la conducta o al comportamiento de la persona.

“No es lo mismo decir ‘eres tonto’ que ‘has hecho una tontería’. Cuando yo digo eres tonta,  estoy criticando a la persona, pero cuando digo has hecho una tontería pongo el acento a aquello que se dio en el momento concreto”.

La crítica busca culpabilizar, mientras que el aspecto de mejora busca aportar soluciones.  “La crítica es el ojo clínico para mirar lo que te falta, y nadie señala lo que sobra”. Lo verdaderamente importante, en su opinión, es aprender de los errores, reflexionar, discernir y tomar el aprendizaje que dicho error deja, para saber cómo puede hacerse mejor la próxima vez.

La crítica  cae en generalizaciones, se centra en el pasado, mientras que el aspecto de mejora se centra en el presente y en el futuro. “No importa lo que pasó, sino cómo lo que pasó va a servirme para cambiar de conducta en el presente y en el futuro”.

La Queja: es una expresión de disgusto, disconformidad o enfado. “Que rabia, que tráfico, que frio, que calor”. Es una percepción, es lo que uno percibe de algo, pero no significa que todas las personas perciban lo mismo que uno. ¿Cuál es el antídoto de la queja?, la gratitud. La palabra mágica que se enseña en nuestro primer contacto con la escuela “Gracias”. Afirma que la queja está dentro del modelaje de enseñar a sufrir, igual que la crítica. El agradecimiento está en nuestros primeros contactos de aprendizaje con la vida.

La comparación: hay que evitar caer en la comparación. “Mi mamá decía que los dedos de la mano son hermanos y no son iguales”. La comparación es dañina, sobre todo cuando lo haces en la familia. Dependiendo de la situación o posición con respecto al punto de comparación se habla de superioridad, inferioridad o igualdad.

“Las personas se comparan con toda la intención, bien para sentirse superior al otro, para sentirse inferior al otro, o para sentirse igual al otro. La comparación destruye la felicidad. Ninguna persona es igual a otra. ¿Cuál es el antídoto? Afirmarte que tú eres un ser humano único; que tus huellas dactilares no se parecen a ninguno. La comparación lleva automáticamente a la competencia: yo quiero ser mejor que tú y lejos de imitar esas conductas positivas que no tengo cuando me comparo contigo viene la crítica si no puedo hacer, sentir o tener lo que tu sí tienes”.

-La competencia:es la disputa entre dos personas por un mismo objetivo.  “Tú viniste al mundo con unas habilidades y destrezas que no tiene ninguna otra persona. La competencia no debe ser con el otro, sino con uno mismo para ser mejor cada día”.

Mucha gente habla de la felicidad, y se le considera gurú de la felicidad. “Yo no me considero gurú, ni me comparo con nadie. Simplemente pongo al servicio de los otros mis conocimientos y experiencias, sigo investigando y aprendiendo para cada día ser mejor en todos los aspectos de mí vida. La competencia, lleva al enfrentamiento. Se genera una pugna, un reto, debate, una inconformidad”.

-El enfrentamiento: La competencia no aporta nada al crecimiento personal. Indica que la competencia solo deja heridos en el camino. “Cuando aprendo que no soy ni superior, ni inferior, ni igual a nadie, que soy único y diferente al resto, sumo paz y crecimiento. El enfrentamiento solo lleva al conflicto”. Para evitar el conflicto es necesario llegar a un acuerdo. El antídoto es aprender a manejar el desacuerdo. Comprender que se tiene el derecho de estar en desacuerdo con una idea, pero no con la totalidad de la persona.

Cuando la gente mezcla los cinco obstáculos, termina siendo infeliz. “¿Quién quiere estar cerca de una persona con los cinco obstáculos? Nadie, la gente simplemente huye, corre o lo enfrenta”.

La especialista recalca la importancia de asumir que la felicidad es una realidad, no es una utopía. La felicidad es un constructo, un aprendizaje, y el motor que la activa es precisamente la alegría, que en sus palabras no es otra cosa que: un estado interior, fresco y luminoso, generador de bienestar general, productor interno de altos niveles de energía y poderosa disposición a lo positivo. La alegría significa vivo y animado, y está junto al resto de las emociones básicas del ser humano: la ira, la tristeza, el miedo, la sorpresa.

También es vital comprender y asumir que no se requiere de un motor externo para ser feliz; es un error pensar que otro te provee alegría, felicidad o sufrimiento. “Ningún estímulo exterior te causa esto, depende de lo interno y esto se aprende. Uno elige sufrir o no, estar triste o estar alegre”.

La tristeza es la emoción contraria a la alegría, ¿cómo salir de un estado de tristeza? “La tristeza y la alegría son constructos creados por el hombre. Para saber lo que es la alegría se debe haber tenido un bajón energético y haber experimentado la tristeza. Se puede estar triste por una pérdida: muerte de un familiar, divorcio, la emigración de un ser querido, una enfermedad. Lo importante es que uno no se puede  quedar enganchado en la tristeza, porque eso lleva a la depresión”.

Explica que hay que salir de lo que denomina “masoquismo emocional”, es decir, el aprendizaje errado de que si no se sufre, no se es feliz. Tiene que haber un sufrimiento de por medio. Nada más alejado de la realidad, comenta.

Donde hay armonía hay felicidad, sea el hogar, el empleo, etc. “Cuando tú tienes ausencia de drama no hay sufrimientoHemos convertido al amor en un sufrimiento, la alegría en un sufrimiento. Hay personas que no solamente lloran de dolor, sino que lloran por alegría ¿y entonces?, si las lágrimas vienen iguales, por qué no llorar de alegría antes que llorar de dolor”.

Luciamelia García explica que ser feliz no es más que un estado de bienestar general, en el que nuestra vida, tiene un sentido y un significado, basado en sentimientos de paz, armonía interna, autoestima y satisfacción personal, en el que los momentos positivos, superan a los negativos y los logros predominan sobre los fracaso.

Todo lo anterior la llevó a mirar la necesidad de formar al ser humano dentro del marco de la ciencia de la felicidad, con el aporte de la Psicología Positiva y llenar el vacío que durante años nuestro sistema educativo ha dejado en relación al tema. “En la escuela, en la universidad, aprendemos, matemática, física, literatura, pero no hay ninguna asignación sobre la felicidad”.

Así nacieron sus tres grandes proyectos, que parten de la psicología positiva, presente también a través de las redes sociales:  la Escuela para Aprender a ser Feliz(a través de talleres, conferencias, simposios); los Maestros de la Alegría, (un diplomado que se imparte en la Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela, en el núcleo de la ciudad de Guayana, que consta de doscientas veinte horas académicas para la formación de agentes multiplicadores de los conocimientos en sus ámbitos de acción: familia, empresas, organizaciones), y la Universidad Mundial de la Alegría, que promueve la formación de profesionales dentro del marco de la educación reflexiva  y la psicología  positiva, con el modelo práctico, (enfatizamos en bajar la teoría a la práctica) aplicado a la realidad, unida al saber popular, reforzando las habilidades sociales y psicológicas en el maestro de la Alegría para  luego desarrollar a nivel profesional su proyecto de vida en el país, organizaciones, comunidades, colegios, familias etc.

Ademásde la psicología positiva los proyectos ya mencionados se basan en los  postulados sobre la ciencia de la felicidad:  capacitar a las personas para que desarrollen una actitud mental favorable a la felicidad, con el objetivo de tener una vida más satisfactoria y dichosa; dándole un giro a la psicología tradicional que se centró más en las enfermedades, los trastornos y el aspecto negativo de la vida y en la búsqueda de las debilidades para sanarlas.

Concluye que para ser felices hay que concentrarse en vivir, disfrutar, sentir y ser uno mismo. “Somos únicos, no nos parecemos a nadie más. Hay que aprender a utilizar el cerrojo de la felicidad que es la actitud y la llave de la felicidad que es la alegría. Y les sugiero practicar cotidianamente la fórmula de las 3P y las 5C”.


Narsa Silva

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Narsa A. Silva Villanueva (Caracas, Venezuela 1972)

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