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Este 2019 celebrará los 200 años del nacimiento de Herman Melville, extraordinario escritor, padre de la literatura angloamericana, singular caballero andante por tierra y los siete mares, bardo del mejor espíritu del Nuevo Mundo y consciente de su tormentada historia.

Herman Melville nació en Nueva York, segundo hijo de una familia burguesa; su padre Alan, acomodado mercader, y su madre Maria Gansevoort solían  narrar al niño Herman cuentos de viajes y navegaciones, así que éste, ya de pequeño, se sintió inclinado por las aventuras y el ambiente marinero, que serán decisivos para el resto de su vida.

El fracaso de la empresa paterna en 1830, con la sucesiva muerte de Alan Melville, obligó a la empobrecida familia a trasladarse a Lansigburgh, aldea del interior, obligando a Herman a abandonar la escuela y aceptar trabajos ocasionales como cobrador, vendedor  y  luego docente. Sin embargo su carácter inquieto lo empujará  a la búsqueda de una vida  más conforme a sus sueños de aventura. Es del año 1839 su primer viaje como grumete a bordo del barco “St.Lawrence” de Nueva York, a Liverpool y regreso. Vuelve a trabajar como docente hasta enero de 1841, cuando consigue alistarse como marino en la tripulación de la nave ballenera “ Acushnet” que zarpa de New Bedford, Massachusetts, rumbo al Océano Pacífico. Al cabo de 18 meses, desembarcando en Nuku Hiva (Islas Marquesas), Herman, acompañado por un compañero suyo, deserta, viajando luego por los archipiélagos polinesios hasta alcanzar Tahiti y Moorea, en un vaivén de peregrinaciones y estancias, cuyos recuerdos le inspirarán, en años sucesivos, sus novelas Typee (1846) y Omoo (1847), de tema autobiográfico, escritas con gran maestría, ambientadas respectivamente en Nuku Hiva y Tahiti,  publicadas en Londres y  Nueva York y que le valdrán  éxito y fama.

Después de esta primera experiencia polinesia, Melville logra nuevamente embarcarse en dos barcos balleneros, alcanzando las Hawaii en 1843, donde permanecerá durante cuatro meses trabajando en los puertos. En agosto de este mismo año se alista en la tripulación de la fragata militar estadounidense “United States”, que, después de una larga escala en Perú, regresará a Boston en octubre de 1844. Este regreso marcará el  final de sus aventuras transoceánicas, que sin embargo el joven Melville trasladará idealmente a sus mejores relatos y novelas.

Así en el relato “White jacket: or the world in a Man-of-War” (1850), la fragata “Neversink” es en realidad la transfiguración de la “United States” con sus heterogéneos tripulantes. Melville narra el regreso de la nave a partir de su escala en el  puerto peruano de El Callao y su larga navegación, pasando por Cabo de Hornos, recorriendo luego el Atlántico, Rio de Janeiro, el Caribe, que el autor describe como verdadera descubierta del paisaje y del mundo latinoamericano, hasta llegar a las costas estadounidenses. Sin embargo, Melville se arrebata contra el colonialismo español y su principal heredera, la aristocracia terrateniente, opresora de los pueblos hispanos. En la narración destaca el personaje de Jack Chase, marinero de origen británico, hombre aferrado al mar, quien se esfuerza por aliviar la dureza de la vida de a bordo, arremetiendo contra la brutalidad de los oficiales. Sus ideales progresistas le empujarán a desertar y luchar al lado del pueblo boliviano contra la miseria y la explotación, por los derechos humanos  y  el mejoramiento social .

Con la vuelta a Boston inicia otra etapa en la vida de Melville : enamorado de la literatura, se acerca aun más a los textos clásicos y lee profusamente a Shakespeare, Dean Swift, Rabelais, Cervantes, entre otros ; siempre en Boston se casa en 1847 con Elizabeth Shaw, su querida “Lizzie”; vivirán luego  en Nueva York hasta 1850, cuando el escritor logra comprar una finca en las campiñas de Pittsfield, (Massachusetts), donde empieza su obra cumbre, “Moby Dick, or the Whale” que acabará en 1851. Allí quedará durante trece años, siempre escribiendo relatos y novelas y conocerá a Nathaniel Hawthorne, autor de “The Scarlet Letter”, con quien tendrá una buena amistad. La pareja Melville-Shaw tuvo cuatro hijos, dos mujeres y dos varones.

Lamentablemente  “Moby Dick” fue un fracaso literario, pasando casi inadvertida y así los sucesivos relatos y novelas, que ya no alcanzaron el éxito de Typee Omoo entre el público contemporáneo.

En medio de sus novelas de aquel período destaca Benito Cereno (1855), inspirada en la crónica de un suceso real ocurrido en el año 1799, escrita por el  capitán estadounidense Amasa Delano. El texto fue tal vez una de las pocas obras literarias que mencionaban entonces el horroroso mecanismo del tráfico de esclavos hacia las Américas, por narrar las dramáticas tropelías seguidas a la sangrienta rebelión de esclavos africanos a bordo de un barco negrero español, donde los alzados ejecutan al “empresario” esclavista, Alejandro Aranda, y a todos los oficiales, menos al capitán, Benito Cereno, obligando a éste y a la tripulación a tornar rumbo hacia tierras africanas. El levantamiento fracasará tras el encuentro con un buque estadounidense, al mando del capitán Amasa Delano, quien, después de averiguar la extraña actitud y las contradicciones de  Cereno y los tripulantes españoles, descubre su situación de amenazas y cautiverio. Aquí Melville usa una versión muy original para desarrollar la trama: la narración empieza con el relato del capitán norteamericano, Amasa Delano, así que éste y el lector ignoran por completo lo antecedente, que tomarán forma capítulo tras capítulo. Sucesos y personajes se encuadran, sin lugar a duda, en las trágicas inquietudes de aquella época: el motín de Harpes Ferry (1859) y la Guerra de Secesión (1861-1865) no tardarán en ensangrentar las tierras norteamericanas. Sobresalen en la narración sobre todo las figuras de Delano, enérgico y sincero, y el jefe rebelde Babo, que el autor define “colmena de sagacidad”,  mientras Cereno aparece como una personalidad desequilibrada e incoherente.

El fracaso en sus aspiraciones literarias golpea duramente a Melville, quien durante largo rato renuncia a escribir y viaja a Palestina y Europa, visitando Inglaterra e Italia (1856-1857).  De vuelta a Estados Unidos intentará, sin éxito, organizar seminarios dedicados al patrimonio artístico europeo y la naturaleza de los Mares del Sur. En 1866 obtiene un empleo como inspector de aduanas, trabajo que practica hasta 1885. En este mismo período aparece su antología poetíca dedicada a la Guerra de Secesión (1866) y un largo poema, Clarel (1878), inspirado en su estancia en Palestina.

Sucesivamente, aunque marcado por la muerte de sus hijos varones (en 1867 y 1886, respectivamente) y gravemente enfermo, Herman logra terminar su última novela, Billy Budd (1891), historia de un marinero injustamente condenado por provocar la muerte accidental de su adversario. Melville fallecerá a los pocos meses. Sin embargo ese texto será descubierto y publicado póstumo sólo en el año 1924, así como  la nueva edición de Moby Dick, verdadera obra maestra de la literatura mundial.

A seguir, con Moby Dick…


Nando Pozzoni