Etiquetas

, ,

Cristina Bonacina es la mujer italiana más famosa y premiada en la disciplina de “Towerrunner”; en el año 2011 ganó el título de Campeona Mundial Tower Running y fue  bicampeona mundial del Vertical World Circuit.  Tenaz,  perseverante, disciplinada  y apasionada, se entrena y compite cada año,  no se detiene. Es orgullo para los italianos y para la comunidad de Pontida, en la provincia de Bérgamo, región de Lombardia, Italia, ciudad donde reside. 

A Cristina la conocí en mi primer día como enseñante de español voluntaria en el curso que imparto en el oratorio de Pontida, es mi alumna, cuando le pregunté a qué se dedicaba cada uno ella simplemente respondió: soy atleta; una mujer sencilla, simpática, abierta. Poco tiempo después, se incorporaron otras alumnas a mi curso y apenas la vieron le dijeron: “Tú eres la famosa corredora campeona”; ese día llegué a mi casa, no sabía que era campeona y famosa, despertó mi interés y busqué en internet y quedé gratamente sorprendida. Sin lugar a dudas, Cristina es una de las atletas femeninas más importantes de este país y no podía desaprovechar la oportunidad de conversar y escribir sobre ella. 

Nació en la ciudad de Lecco (Lombardia) en 1975, y reside en Pontida desde el año 2000; Cristina cuenta que su pasión por el deporte empezó desde su niñez. Comenzó a correr cuando apenas tenía ocho años y medio en la escuela, específicamente, carrera de montaña. Le gustaba hacerlo, luego pasó a nivel competitivo y en el año 1990 se inició en la competencia profesional a través de la FIDAL (Federazione Italiana di atletica leggera). “Desde siempre el deporte ha sido todo para mí, he gestionado y organizado mi vida en función del deporte: el trabajo, y el resto de actividades las he organizado de manera que siempre pueda hacer deporte, sobre todo ahora que lo hago a alto nivel. El deporte es mi vida”. 

Años más tarde, concretamente en el 2007, comenzó en la disciplina del Vertical Running, gracias a un amigo que la convenció para participar en la primera carrera sobre el Pirellone de Milán. Llegó en la primera posición y esto hizo nacer el amor por esta disciplina deportiva. A partir de allí su entrenamiento y competición estuvo dirigido al vertical runnig, principalmente. 

“Yo nazco como atleta de carrera en montaña y siempre ha sido y será siempre mi pasión principal; luego cuando comencé a correr en rascacielos y obtuve resultados óptimos, esto me motivó a continuar, a entrenar y competir. Durante diez años consecutivos he participado tanto en el Vertical World Circuit, como en el Towerrunning World Cup”. 

La carrera de montaña y el vertical running son disciplinas muy distintas, pero que Cristina ha sabido combinar. La primera se realiza al aire libre y el entrenamiento varía tanto en kilómetros como en el tiempo, mientras que la segunda especialidad se ejecuta en espacios internos y es mucho más intensa desde el punto de vista cardiovascular y el gasto de energía porque se realiza en poco tiempo: De 4 a 5 minutos hasta un máximo de 27 o 28 minutos. En ambas disciplinas, Cristina siempre ha logrado una gran satisfacción, también recuerda especialmente un título Master italiano de carreras de montaña en parejas logrado en el año 2011.

 “Son muy distintas desde el  punto de vista del gasto energético. En un rascacielos se llega a 200 latidos por minuto (de media)  y en una carrera de montaña no. Amo ambas disciplinas,  lógicamente competir en rascacielos me ha permitido conocer tantos países en el mundo, viajar, conocer nuevas personas, vivir nuevas experiencias, hacer amistades (lo más importante y bonito que me ha sucedido) y  que aún conservo”.

Cristina recuerda especialmente  el año 2011; un año duro, pero al mismo tiempo lleno de muchas satisfacciones. Como la competencia más emotiva, recuerda el Empire State en Nueva York; el rascacielo newyorkino es uno de los edificios más altos y  famosos en el mundo, con 86 pisos y 1576 escalones. Lo hizo en 13 minutos y 54 segundos, a solo dos minutos y medio de la vencedora de ese año, la Australiana Suzy Walsham. “Era la primera competencia del año que después me llevó a vencer la copa del mundo. Estar en Nueva York en un edificio tan importante, es una experiencia que no olvidaré nunca”. 

Ese mismo año en Colombia, compitió en la Torre Colpatria de Bogotá, 48 pisos, 980 escalones a 2800 metros sobre el nivel del mar y obtuvo el título de campeona Towerrunning World cup,   y el bicampeonato mundial del Vertical World Circuit. Este mismo año la ciudad de Pontida le otorgó el reconocimiento como Atleta del año 2011 y la ciudadanía  por el resultado conseguido a nivel mundial.

Al preguntarle que ha sido lo más difícil para ella en estos años de trayectoria como atleta, no  duda en responder: “Si una cosa la haces con amor se vuelve menos difícil, pero obviamente no ha sido sencillo gestionar la cotidianidad, mi vida como esposa, madre y trabajadora, en conjunto con el deporte. Lo ideal es buscar el equilibrio. Siempre he amado correr en todas sus formas y por esto lo hago con placer, trato de encontrar siempre lo positivo, lo bello, y no lo difícil o complicado” afirma con una sonrisa, Cristina.  

Respecto al entrenamiento que debe realizar para mantenerse en forma y competir, la atleta menciona que la cantidad e intensidad varía según el periodo en que se encuentre, vale decir, si está próxima a competir o no y lo explica: “Si tengo varias competencias en puerta entreno todos los días, pero en modo diferente, porque debo llegar en óptimas condiciones.  No es simple, es fatigoso y la edad avanza. Durante el invierno hago mucho gimnasio porque debo recuperar la musculatura y aumentar la fuerza. La cotidianidad depende del esfuerzo y cuando no tengo competencias cerca entreno seis días a la semana y hago uno de reposo.  Depende también de la condición si uno está bien o no físicamente,  o tiene lesiones. Yo semanalmente me  someto a recuperación muscular con tratamientos de “Human Tecar”  que me permiten una rápida recuperación muscular y entrenar más eficazmente. Generalmente entreno dos horas al día, entre correr, hacer bicicleta; hay días que entreno tres horas y cuando estoy en periodos más tranquilos a veces entreno solo una hora”. 

Cristina mide 1,61 y pesa 43 kilos, sigue una alimentación, a base de la dieta mediterránea, evita las grasas, el alcohol, las gaseosas. “Para alcanzar un objetivo, todos los atletas debemos cuidar y estar atentos a los detalles y en particular a cómo nos alimentamos. Yo como proteína, verdura, fruta, mucha pasta, naturalmente, aceite de oliva extra virgen, frutos secos”.

Un día normal en la vida de la atleta incluye el siguiente menú tipo:

  • Desayuno: Té, pan (1 o 2 rebanas y mermelada –las hace ella en casa-); hace la digestión y sale a entrenar. “Si el entrenamiento es menor a 1 hora y media no bebo agua. Si el entrenamiento es mayor a una hora y media obligatoriamente debo  beber agua. Si es por ejemplo de 3 horas consumo un gel o una bebida energética”. 

  • Almuerzo: generalmente opta por un plato único:   come solo plato de pasta con verdura o proteína (carne, pollo, o pescado) con verdura. “No como pasta con proteínas porque  va a interferir el proceso de digestión, no va bien. Yo estoy mejor si como solo una cosa y luego fruta”. 

  • Merienda: Té con  pan y mermelada. Cuando no tiene cerca una competencia come un dulce. 

  • Cena: Si en el almuerzo comió pasta, durante la cena come carne, pollo o pescado con verdura, cruda o cocida, o solo un plato de legumbres. En invierno prefiere la verdura cocida y en verano la verdura fresca. 

Al margen de los premios obtenidos y los tiempos alcanzados, para Cristina, la satisfacción más grande es viajar, conocer distintos países y culturas. Procura organizarse para dejar un par de días luego de una competencia y poder visitar los principales atractivos turísticos de las ciudades donde compite. También compartir con la gente y hacer amistades. 

La atleta de 43 años, no se detiene, sigue entrenando y compitiendo. Este año 2018 compitió en 12 países, además de Italia, y alcanzó la quinta posición en el Vertical World Circuit. Obtuvo un tercer puesto en Londres en la Torre 42 como mejor desempeño, donde en el pasado ganó dos veces el segundo lugar y cuatro veces la tercera posición; conquistó el tercer lugar en París en el Tour First, y el tercer lugar en Moscú en la torre Ostankino.

Al preguntarle cuáles considera han sido las claves de su exitosa trayectoria afirma: la perseverancia, la disciplina y la fuerza de no colapsar o derrumbarse ante las dificultades. 

“Mi familia y el deporte han sido mi razón de vida.  Al final, el Vertical Runnig es como la vida: un desafío constante, con sus obstáculos y recompensas, con lo positivo y lo negativo. Lo más importante es siempre creer y confiar en sí mismos y no rendirse nunca, continuar”. 


Narsa Silva

……

Narsa A. Silva Villanueva (Caracas, Venezuela 1972)

Facebook: Narsa Silva Villanueva
Twitter: @NarsaSilva