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Tema del día (22/11/2017) : NATURALEZA


1. EL LOBO Y EL CORDERO de Jean Claude Fonder

Conozco esta fábula, piensan: la fuerza gana siempre. Se aclarará más adelante que es todavía verdad, aunque la fábula no es la misma.

Un cordero bebía agua pura en la corriente de un arroyo, sobrevino un lobo en ayunas que buscaba aventura, y que el hambre en estos lugares atraía.

— ¿Quién es el intrépido que enturbia mi brebaje? —dice el animal lleno de rabia:— Te castigaré por tu temeridad.

— Señor, —responde el Cordero, —no se encolerice su Majestad; considere que estoy saciando mi sed en la corriente, más de veinte pasos debajo de usted y, por consiguiente, de ningún modo puedo enturbiar su bebida.

— La enturbias, —repitió esta bestia cruel, — además es la ley de la naturaleza, para sobrevivir tengo que comerte. A los lobos, nos matan los hombres, no para nutrirse sino para vestirse.

En este preciso instante, mientras el lobo se preparaba para llevárselo, y luego comérselo sin más ni más, resonó un disparo de escopeta. El cordero se salvó, se crió y se convirtió en carnero de lana.

El hombre sigue vistiéndose y los lobos están desapareciendo.

2. LA NATURALEZA DE TU CUERPO de Luigi Chiesa

A través de tu cuerpo se recorre un camino muy largo en el espacio y en el tiempo; se encuentran actividades atmosféricas, como la lluvia, la nieve, el sol y la niebla. Una brisa ligera que abre tus ventanas a la madrugada y la tormenta por la noche. Se hallan todos los acontecimientos geográficos que hay, llanuras largas, extensiones de pluvisilvas, montañas escarpadas, rocío de agua cristalina en las hojas cerca de torrentes tempestuosos. Se huelen todos los perfumes, el sabor a rosa de tu piel, tus lágrimas de oro de tono amargo y la oscuridad de la cueva que lleva un olor a moho. El viento sopla en tu boca y silba entre curvas sinuosas con cumbres rosadas, barrancos para tirarse en el vacío donde te espera un destino obscuro. Sudan tus manos de sangre negra.

3. ÉRASE UNA VEZ de Raffaella Bolletti (*)

Paseando con mi abuelo por el bosque que rodeaba la casa de campo aprendía los nombres de los diferentes árboles, de los arbustos, de los hongos. El me enseñó el respeto por la naturaleza, su importancia para la supervivencia de todos los seres. Aprendí a distinguir los diferentes olores de los árboles, el perfume intenso de los pinos, percibí el olor a barro después de la lluvia. Cuando el viento sacudía las hojas, imaginaba los árboles hablándose entre ellos y a cada uno le asignaba un idioma diferente, así que el bosque parecía una divertida Torre de Babel. Hoy en día la Torre de Babel es mi ciudad, donde todos hablan sin comprenderse y donde no hay respeto por lo poco que queda de una naturaleza afectada y sobreviviente, donde los árboles entristecidos y enfermizos siguen regalándonos, si bien raquíticas, sus hojas. Ya no hablan sino para pedir ayuda en todos los idiomas del planeta.

4. NOVIEMBRE HIC ET NUNC de Graziella Boffini

Hoy me levanto tempranito.

Afuera todo es grisáceo. Hay niebla.

Me pongo por primera vez las zapatillas deportivas, recientemente compradas.

Me echo a correr en la campaña lombarda, húmeda y fría.

Evito con un salto un charco grande, pero aterrizo en el barro. Mis zapatos me agradecen que le liberé de caja en la que estaban encarcelados en una tienda en el centro de Milán.

Me duele una rodilla, como siempre, pero hoy no me importa.

Aquí no hay nadie, las últimas hojas se suicidan.

Dos faisanes me cruzan.

Acelero.

Corro paralela a un canal de aguas de irrigación. Saludo a todas las mujeres que en los siglos pasados se han congelado las manos lavando sábanas aquí.

Unas aves me pasan sobre la cabeza, quizás migrando.

Desacelero.

Ahora no corro para mejorar mi tiempo, para obtener un resultado de cualquier tipo.

Ya no me importa nada de todo eso.

No pienso en la guerra, no conozco envidia, mezquindades, miserias humanas.

Ahora cada uno a su manera corriendo bailando volando cantando celebramos el momento, la vida, la naturaleza.

Miro hacia el este, atrás de unos árboles, algo rosáceo intenta imponerse al gris.

Que un nuevo día empiece.

5. MADRE NATURALEZA de Nando Pozzoni

“Patito que regresas de las Tierras Boreales, cuéntame cómo fue tu ruta…”

“Divisé nieves en la Cordillera, lagos grandes más abajo, pero en la montaña vi praderas y bosques quemados, cenizas y muerte en el suelo. ¡Defiende la naturaleza, Homo Sapiens! Es nuestra cuna y nuestra casa, nos brinda comida, colores y salud. Sin árboles, ni flores ni vuelos no habrá vida ni futuro para mis pollitos, tampoco para tus niños. Despierta de esa pesadilla, y seguiremos cumpliendo la tarea a la que Madre Naturaleza nos ha destinado, recorriendo juntos  la tierra, el agua y el cielo! “.

6. LA NATURALEZA ES HEMBRA de Iris Menegoz

La naturaleza es una mujer preciosa y ambiciosa.

En primavera le gusta vestirse con flores rosadas, azules, blancas y hojas verde claro.

En verano se tumba desnuda sobre la arena caliente dejándose besar por el sol, su amante apasionado.

El otoño es la temporada que ella prefiere porque le gustan los colores vivos. El amarillo dorado, el rojo violento, el ocre de las hojas, le quedan de maravilla.

En invierno, con su capa de nieve blanca y suave, la bufanda de niebla lechosa y las botas de cristal parece una gran dama.

La naturaleza es también una mujer maternal que siempre sabe donarse generosamente.

Quiere a los seres humanos que la respetan, la estiman, la cuidan.

Pero cuando se da cuenta que la están violando, hiriendo, atormentando, se convierte en una furia. Su cólera será incontrolable. Su venganza será irreprimible. No le importará un bledo generar catástrofes derrotando pueblos y ciudades. Matando humanos, niños y animales.

!Cuidado gente. La naturaleza es Hembra!

7. NATURALEZA de Maria Maddalena Vedovelli

Hace muchos años, mi tía me regaló un pequeño libro de Oshio “Aforismos sobre la naturaleza”.

Fue un regalo que aprecié mucho y solía leerlo en periodos en los me sentía que triste o melancólica.

También ayer, mientras miraba el cielo gris y la niebla húmeda he leído un aforismo y me he sentido mejor.  Lo escribo a continuación para que vosotros también podáis disfrutar un poco de la alegría:

Mira los árboles, mira los pájaros, mira las nubes, las estrellas … y si tienes ojos verás que toda la existencia está llena de alegría. Todo es pura felicidad.

Los árboles son felices sin razón; no se convertirán en primeros ministros o presidentes y no se harán ricos, ¡ni siquiera tienen una cuenta bancaria!

Mira las flores. Es increíble cómo las flores son felices, y sin ninguna razón.

8. EL LLAMADO de Adriana Langtry

Envejeciendo he descubierto la atracción por los árboles. Bajando esa alameda que ayer subía con paso apurado y cabizbaja, me suelo detener a escuchar el canto diamantino de los chopos, el susurro espinoso de los castaňos, las risas de los cerezos y el lamento rojizo de los arces. No estoy obligada a detenerme. Más que atracción diría que son ellos, los árboles, que me llaman. No creo que sea la primera vez que lo hacen. Es la primera vez que los escucho.

Quizás sea otro desatino de la naturaleza. Ciclos que se repiten idénticos y a la vez se transforman. Los árboles me llaman desde la alameda, los parques públicos y ¡qué decir de los bosques! En los bosques la atracción llega al paroxismo.

Abrazada a los troncos descubro las asperezas y desigualdades de la madera, arrugas cincelada por los aňos. Con el oído apoyado a la corteza, escucho el oscuro murmullo de las raíces, el manar profundo de la savia. Inmóvil junto a estos dioses vegetales me convierto de golpe en una protuberancia arborescente, nudo leňoso, un enjambre de insectos, en un brote enraizado en el alma.

Envejeciendo he descubierto la hermandad con los árboles, hechos del mismo humus.

(*).. Micro ganador