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#MILÁNESANDO

En el casco antiguo milanés quedan unos rincones bonitos y bien conservados que aun reflejan la atmósferas medieval , renacentista o barroca del emplazamiento. Plaza Mercanti combina el pasado, evidente en muchos de sus palacios, con la actividad moderna de bancos, tiendas y restaurantes. Esta plaza se alcanza saliendo de la estación del metro (lìnea 1) de Cordusio, tomando luego por la ancha calle peatonal Mercanti y pronto, a mano derecha, nos detendremos en la plaza homónima frente al Palazzo della Ragione o “Broletto Nuovo”, antiguo palacio de justicia y administración a partir de la Edad Media y luego archivo ciudadano, fundado en 1233 y rehabilitado en el siglo XVIII. Hoy es sede de importantes exposiciones temporales, y en particular, hasta el 1 de noviembre, será posible visitar la muestra fotográfica « Agua Shock », 60 imágenes de gran tamaño y belleza que el fotógrafo canadés Edward Burtynsky propone para denunciar la contaminación y el despilfarro de las aguas en todo el mundo y, al mismo tiempo, estimular la conservación y la defensa de este elemento tan precioso para la vida del planeta. La exposición se desarrolla en el ámbito del « Festival del Agua » que tendrá lugar en el Castello Sforzesco ( de 5 a 9 de octubre ).

Pese a la contaminación y la explotación de los acuíferos, la riqueza de agua, con canales, acequias, manantiales, caracteriza hoy todavía Milán y sus fértiles campiñas, cuyos escenarios en el siglo XVII inspiraron varias obras literarias de un afamado escritor milanés, Carlo Maria Maggi. Saliendo del “Broletto Nuovo” , enfrente se alza otro edificio donde se abre un arco- pasaje, el Palacio de las Scuole Palatine(= Escuelas Palatinas), hoy privado y domicilio de un Banco. Este palacio alberga elementos de estilos renacentista y barroco, según los proyectos del arquitecto Carlo Buzzi(siglo XVII). Es lo que queda del conjunto más ancho que formaba las prestigiosas Escuelas Palatinas, frecuentadas por la aristocracia y la rica burguesía milanesas a partir del siglo XV. Bajo el soportal de la fachada destaca un busto en bronce dedicado a Carlo Maria Maggi (Milán, 1630-1699), exquisito autor de rimas , comedias y entremeses en italiano y en dialecto milanés, hombre de gran cultura. Su actividad literaria se desarrolló en una época convulsa, en la cual Maggi supo ser un ejemplo de honestidad y rectitud. Gracias a sus méritos ocupó importantes cargos públicos : Senador y Profesor de Latín y Griego en las Escuelas Palatinas y en la Universidad de Pavia. Fue buen amigo del gobernador español Leganés. Se considera el inventor de la máscara milanesa de Meneghino, nombre que procede de Domenichino (domenica=domingo), es decir el criado que las familias aristocráticas y burguesas con pocos recursos alquilaban el domingo para ir de compras o acudir a la misa con un criado al lado, lo que les otorgaba más prestigio social. Este personaje, protagonista de unas comedias de Maggi (“El Barón de Birbanza- El falso filósofo – Los consejos de Meneghino – El Tampoco Mal “ entre otras )representa el típico hombre del pueblo milanés, sagaz y trabajador, pero al mismo tiempo bueno y con « el corazón en la mano “. Una feliz combinación de ética y truhanería caracteriza las comedias y obras teatrales de este autor, que lograron gran aceptación en el público contemporáneo y quedan unos documentos muy importantes para el estudio de la influencia del italiano sobre los dialectos del Norte de Italia(y viceversa) en su época. Si en sus rimas y comedias sobresale el trasfondo milanés y lombardo en que se desarrollan, su quehacer literario abarca más de 1500 escritos, la mayoría en italiano. El estilo, muy particular, a menudo sentimental, trasluce un acento irónico y burlón, a veces melodramático, pero nunca escéptico. El valor de C.M.Maggi , tanto en su aspecto de estadista como en su faceta de escritor de alto nivel se repercutió favorablemente sobre la imagen de la cultura italiana.

Maggi conocía perfectamente el castellano, como nos entera el historiador Ludovico Antonio Muratori, y escribió siete odas o canciones en lengua española. Entre ellas la Oda a Eurilia, es decir la Marquisa Teresa Serra Visconti a quien se dirigía con el seudónimo de Alcindo.

Meneghino máscara milanesa

Meneghino, máscara milanesa

Milán nunca ha renegado, sino todo lo contrario su herencia cultural, hasta el punto que la palabra “meneghino” se ha vuelto sinónimo de “milanés auténtico”. Sin embargo no se puede decir que las obras de Maggi sean muy conocidas , tampoco por los propios “meneghini”. La descubierta de sus textos literarios es posible gracias a las ricas bibliotecas de Milán, tales como la Cívica Sormani o la del Círculo Filológico Milanés, entre otras. Nada mejor para rescatarlos de un injusto olvido y recuperar algo del contacto perdido con historia, tradiciones, escenarios de Milán y de sus comarcas en los siglos pasados, descubriendo las voces de un mundo que aun sabe hablar a la gente del Tercer Milenio.


Nando Pozzoni