Book City es una nueva feria del libro, que se ha inaugurado en Milán con eventos literarios repartidos por toda la ciudad aunque los principales se han celebrado en el Castello Sforzesco. Cientos de lugares, librerías, bibliotecas, escuelas e instituciones culturales, han participado en una verdadera fiesta del libro que 80.000 milaneses han acogido con entusiasmo. Esta iniciativa cultural, junto a las ya existentes Mito y Miart (por no mencionar a otras muchas) , han convertido a Milán en una verdadera capital europea de la cultura.

Uno de los invitados al evento fue Luis Sepúlveda, autor de “Un viejo que leía novelas de amor” e “Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar” publicados en España por Tusquets editores. En Italia, es la editorial Guanda la que publica con gran éxito la traducción de sus libros por Ilide Carmignani. Lo entrevistaba Bruno Arpaia, escritor italiano al que publica la misma editorial. Se presentaba la traducción al italiano de Historias de Mix de Max y de Mex, publicado en España por la editorial Espesa. Il titulo en Italia es Storia de un gatto e del topo che diventó suo amico).

Sepúlveda no necesita escribir para hacer literatura, es un narrador y orador de primera clase. Responde siempre a las preguntas de su entregado público con un largo discurso que en ocasione aprovecha para improvisar un verdadero cuento, al que le concede siempre sus ya conocidos toques de humor y suspense.

Recuerdo la primera vez que vimos a Luis Sepúlveda, fue en Milán, en el instituto Cervantes de Milán en el acto de inauguración de la exposición de fotos del escritor argentino Daniel Mordzinsky con la que le homenajeó por su 60 cumpleaños.

Una vez más, durante su intervención en Bookcity, el escritor chileno supo estar a la altura: como tema principal se habló de la amistad, a la que calificó como “fundamental en la vida”: de hecho sus cuentos están escritos para explicar y mostrar a los niños el maravilloso poder de la amistad, de la verdadera amistad, la que surge espontáneamente al usar la palabra “nosotros”. Reveló su debilidad hacia los animales a los que ya desde niño consideraba amigos: lo ejemplificó relatando la profunda tristeza que lo invadió al descubrir una vez de pequeño, que el plato servido en casa de un familiar era la gallina Dorotea, su compañera de juegos cada vez que visitaba esa casa.

Para Sepúlveda no existe una literatura latino-americana, como tampoco existe una literatura europea, sí podemos hablar, sin embargo, de una literatura, argentina, chilena, peruana, mejicana … Pero reconoce, con mucho gusto, que este continente tiene algunos autores  en la cima de la literatura mundial.

Arpaia aprovechó la ocasión para preguntarle su opinión sobre la huelga del 14-N en España, a lo que respondió diciendo que había que tener en cuenta que era la primera huelga europea, que habrá más, pero que no debemos olvidar que la economía es solamente una ciencia, mientras que la ética es una calidad  humana. Habría que inventarse otro tipo de mundo para el futuro.