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—¿Maria?
—Sí Juan, dime. —responde ella volviéndose hacia él en la cama.
—Recuerdo tan bien, cuando entré en el bar aquella noche, había muchedumbre, pero te vi inmediatamente. Estabas sentada sola a una de las mesas y me mirabas con tus grandes ojos azules que brillaban en la penumbra. Eras la más bella. Tus piernas largas y ahusadas que cruzabas con tanta elegancia estaban apenas cubiertas por un pequeño vestido anaranjado, tu pelo estaba cortado a la Jean Seberg, como a mi me gusta. Todo tu ser, me estaba llamando. Te saqué a bailar. Charles Aznavour cantaba La Bohemia.
Maria se inclinó hacia él, sus ojos brillaban de nuevo y le susurró:
—Juan, tenía el pelo medio largo y las mini faldas todavía no existían.
Pero Juan se había dormido de nuevo una sonrisa en los labios.

Jean Claude Fonder