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untitled2¿A quién no le gusta disfrazarse, ponerse máscaras, salir a la calle y bailar? En estas fechas tenéis la oportunidad de hacerlo. Sólo hay que ir a Cádiz o a Santa Cruz de Tenerife donde al ritmo de batucada los cuentos se visten de fiesta y miles de personas salen a las calles a divertirse. En estas dos ciudades españolas se celebran los carnavales más pintorescos, más populares y conocidos internacionalmente, después de los que se celebran en Río de Janeiro y en Venecia.

¿Pero cúal es su origen? Un carnaval es una celebración lúdica que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, con fechas variables (desde finales de enero hasta principios de marzo según el año). Su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol.

A comienzos de la Edad Media, la Iglesia Católica propuso una etimología de la palabra carnaval. Según ella la palabra viene del latín vulgar carne-levare, que significa ”abandonar la carne”, lo cual justamente era la prescripción obligatoria para todo el pueblo durante los viernes de la Cuaresma.

Posteriormente surgió otra etimología que es la que actualmente se maneja en el ámbito popular. Carnaval viene de la palabra italiana carnevale, que significaba la época durante la que se podía comer.

No obstante,  a fines del siglo XX varios autores comenzaron a sospechar el origen pagano del nombre. Carna era la diosa Celta de las habas y el tocino. También estaría conectada con fiestas indoeuropeas, dedicadas al dios Karna. Algunas personas creen que la palabra carnaval hace referencia a una supuesta antigua tradición pagana en la que se ofrecía carne al dios Baal (carna-baal) en una fiesta durante la cual tola gente se divertía.

Carnaval de Santa Cruz de Tenerife desde el 26 de febrero hasta el 9 de marzo de 2014

carnavalEl carnaval llegó a Tenerife a mediados del siglo XVI.  Según viajeros y cronistas de la época, el Carnaval en el siglo XVIII se disfrutaba tanto entre las clases pudientes, con bailes y fiestas, como entre el pueblo, con celebraciones bulliciosas, a pesar de la prohibición de las autoridades eclesiásticas y civiles de realizar bailes y bromas de máscaras en la vía pública. En el siglo XIX, el baile continuó siendo el festejo más característico del Carnaval  pero también se fueron creando nuevos tipos de actos festivos, como exhibiciones artísticas y concursos. Además, desde finales del siglo XVIII y en los primeros años del XIX se extendió la costumbre de las tapaderas, mujeres de la buena sociedad que se mezclaban en las calles con la gente llana gracias a la magia de las máscaras.  Las primeras décadas del siglo XX hacen evidente el atractivo de este Carnaval, lo cual contribuye al incremento en la llegada de turistas. La prosperidad de los años veinte favorece esta celebración hasta el punto de que se crea, en 1925, el primer programa de las fiestas de Carnaval realizado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. A partir de esa fecha, la Corporación municipal llevará las riendas oficiales de una fiesta que ya latía con el ritmo de la celebración popular. Esta década también marca el desarrollo de agrupaciones que van más allá de la máscara tradicional, como son las rondallas, comparsas, estudiantinas y murgas. También comienza a avanzarse en el diseño de los disfraces, de manera que se evoluciona desde la máscara sencilla a disfraces de mayor calidad, que contribuyen a la aparición de los primeros concursos.

Carnaval de Cádiz desde el 27 de febrero hasta el  9 de marzo de 2014

cartelcarnavalcadizok_2Los orígenes del carnaval de Cádiz se remontan a la segunda mitad del siglo XV, con la llegada a la ciudad de comerciantes genoveses y se van consolidando en los siglos siguientes. Durante el siglo XVI la fiesta se consolidó, de hecho existen documentos de la época que hablan del arraigo de las fiestas de “Carnestolendas” en la ciudad. La Iglesia y su férrea disciplina nunca vieron con buenos ojos esta fiesta de tantos excesos y tan cercana a la Cuaresma, por lo que siempre presionó para eliminarla o rebajar su importancia. Durante el asedio de Napoleón a la ciudad a comienzos del siglo XIX, cuando Cádiz era la única ciudad que resistió a las tropas francesas, nada pudo evitar que los gaditanos celebrasen sus carnavales como siempre. Durante la dictadura del general Franco entre 1939 y 1975, los carnavales fueron prohibidos por su carácter festivo y poco religioso, pero el pueblo de Cádiz una vez más desoyó las indicaciones oficiales, saliendo a la calle disfrazados aún a riesgo de acabar en la cárcel. En esos años la fiesta se trasladaba a los “baches,” pequeños bares y tascas donde la gente se reunía para cantar y disfrazarse a escondidas de las autoridades. En estos años fue el propio carnaval el que se disfrazó pasándose a llamar “Fiestas típicas gaditanas”. Con la llegada de la democracia a finales de los 70, el carnaval volvió a la calle y recuperó su esplendor.

Hoy día, en Cádiz y en Tenerife durante todo el año la población prepara su participación en la fiesta. Los vecinos forman parte de alguna de las agrupaciones carnavalescas, confeccionan carrozas, disfraces o cualquier otro elemento que conlleve una actividad artística y artesana. El carnaval de la calle viene a ser la participación de los propios ciudadanos en la fiesta. Cuando llega, durante más de una semana la gente sale a la calle a participar con un disfraz. Miles de personas bailan al son de orquestas locales, de los ritmos caribeños y música electrónica.  Admiran los desfiles, murgas y comparsas. Se celebran también distintos concursos como la Gala de Elección de la Reina.

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¡Preparad los disfraces y a bailar!

Mis hijas ya están listas. Yo, ya les he hecho los disfraces. Este año va de moda Peppa Pig y Hada de dientes:)

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Ilona Cieniuch