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El arte me da libertad

Dedicada al arte desde 1996; se trasladó a Italia el año 2005. Se define “ecléctica y experimental”. No cambiaría por nada la libertad de ser free lance y ocuparse de todos los aspectos que engloban su trabajo. Para ella el arte es una forma de vida y un modo de comunicar. Se manifiesta extremadamente respetuosa de aquello que una obra puede transmitir, creyendo que debe proporcionar a quien la adquiere dos elementos esenciales: belleza y serenidad.  

 

Mar Aguilar pintando del natural en la Bolla del Lingotto en Turín

Con una trayectoria artística de casi veinticinco años, sus obras se encuentran en importantes colecciones públicas: Aeropuerto de Málaga, Unicaja, Caja Segovia, Universidad de Granada, Colegio de Arquitectos de Segovia, Hospital de Treviglio (Bérgamo), ACCOR Hospitality (Milán), entre otras, así como en numerosas colecciones privadas en Europa y EEUU.
Artista presente en el Diccionario de Pintores y Escultores españoles del siglo XX de la Editorial Forum, Mar Aguilar rompe con el molde de las etiquetas propias que en ocasiones suelen conferirse a pintores y escultores. Es una persona absolutamente cercana, afable, sencilla, y con una claridad de ideas contundente sobre su profesión.
“Los artistas debemos ser sencillos y autocríticos. Creo que la arrogancia en un artista rebaja su categoría. No hay necesidad de demostrar que se es artista con un comportamiento bohemio o estrafalario; lo deben demostrar las propias obras”.
Su vocación por el arte comenzó en la niñez, cuando manifestó su afición por los trazos, dibujos y pinturas; ya desde los doce años frecuentaba en Madrid el estudio de la artista Begoña Izquierdo para aprender a pintar. Y a los dieciocho asistía diariamente a los talleres con modelos vivos del Círculo de Bellas Artes de Madrid.
El arte ha sido algo completamente natural para ella: “He dibujado mucho de imaginación ya que desde pequeña he sido muy creativa. Recuerdo que también hacía esculturas rellenando la ropa de mi madre; elaboraba figuras con las servilletas de papel, etc. Según decía mi familia, siempre he sido artista”.
Desde muy joven han sido de inspiración para ella grandes autores, como Miguel Angel “por su inteligencia, personalidad y por la profundidad de sus convicciones respecto al arte” así como Velázquez, Canova, Rodin, Giacometti, etc.”
Mar Aguilar estudió Bellas Artes en la Universidad de Granada, especializándose en pintura y escultura. Recibió una de las becas de paisajismo más importantes de España “Pintores becados del Paular de Segovia, en el Palacio de Quintanar”; importante premio de élite que cuenta con más de ciento cincuenta años de historia.
Aunque dispone de poco tiempo para la escultura, dado que requiere más manualidad, ha realizado también algunas piezas en bronce, hierro, piedra artificial y cerámica. Cualquier material le reta porque le apasiona experimentar.
“Me gusta y necesito los retos. Si no tengo una batalla que librar con la obra que emprendo, me parece absurdo continuarla. No me interesa una producción en la que me sienta cómoda. Necesito el reto de la dificultad y la innovación”.
En España ejercía como diseñadora gráfica en el Ayuntamiento de Antequera, pero su pasión por el arte le hizo renunciar a un trabajo estable para embarcarse en la aventura de vivir como artista autónoma.
Su relación con Italia comenzó en el año 2000 cuando un industrial de Bérgamo le encargó un cuadro importante. Poco después participó en un proyecto colectivo en Roma, y posteriormente le organizaron la primera exposición individual en Italia en 2002. Decidió trasladarse a Bérgamo definitivamente en 2005.
Abrirse camino como artista no es sencillo en ningún lugar del mundo, pero la artista afirma que la dificultad en Italia es mayor, dado que el público italiano “es bastante entendido en arte. Aún en el caso de no tener estudios, muestran una sensibilidad muy desarrollada para juzgar una obra. Son muy críticos, porque viven rodeados de arte y están acostumbrados a una estética cuidadísima. Aquí o tienes talento o no tienes futuro en el arte. Soy muy afortunada de que mi trabajo sea tan valorado en Italia”.
Se define como “ecléctica y experimental”. Le gusta experimentar y su trabajo no está caracterizado por una línea en exclusiva. Su técnica es marcadamente personal y aunque se inclina preferiblemente por el óleo, trabaja con todo tipo de materiales. “Reconozco haber abandonado prácticamente la formación académica para utilizar mis propios recursos técnicos y mis descubrimientos tanto a nivel visual como matérico”.
Un artista es por excelencia observador, curioso, detallista. Al preguntarle sobre cuáles son sus fuentes de inspiración afirma que es muy fácil que algo le fascine “aunque sean cosas que pasan desapercibidas: un rincón en un ambiente, la expresión de una persona… Hay muchas cosas que me cautivan, tanto de la naturaleza como de la figura humana. Lo que menos me atrae es el mundo animal. Realmente me apasiona la figura humana: la expresión de los rostros y los cuerpos”.
Su interés por representar músicos durante algún concierto le ha llevado a pintar del vivo por encargo, tanto en España como en Turín y Bérgamo. “Me gustan los músicos como modelos, porque un instrumento se toca con las manos, pero la música se representa con todo el cuerpo y el conjunto de un músico con su instrumento genera imágenes maravillosas”.
Cuando le pregunté qué ha sido lo más satisfactorio para ella de sus años de vida artística en España y lo recorrido hasta ahora en Italia, no duda en afirmar que ha sido la autonomía y la libertad como artista. “Me gusta gestionar mi trabajo, no tener un superior que me diga cómo trabajar. Cada milímetro de mis obras lo decido yo. Yo me ocupo libremente de todo: la producción y comercialización, calendario, proyectos etc. Mientras pueda, evito vincularme a un galerista porque al final, quien te gestiona se convierte un poco en tu jefe”. No obstante asegura que no se aferra a ninguna convicción por fanatismo, pues considera sabio estar abierta al cambio. Confiesa que es anti redes sociales. “Soy muy selectiva respecto a cómo y con quién me comunico.”
Admite que su principal característica es precisamente no tener un estilo cerrado. “Mi forma de trabajar, aunque muy ecléctica, se reconoce por los valores que priorizo: armonía, intencionalidad del color, espontaneidad de recursos durante la ejecución.No me siento forzada a definir mi estilo. Sería privarme del reto de expresarme sin la monotonía y la comodidad de lo que ya domino. La diversidad de estilo es refrescante para mí y para el público”.
Durante su permanencia en Italia ha trabajado mucho el retrato. “He alcanzado cierto virtuosismo, pero es el género que más esclaviza y menos margen deja a la libertad creativa. Creo que el retrato, por definición, debe respetar la fisionomía de la persona que retratas. Por ello he depurado mucho la capacidad de análisis y la técnica, persiguiendo siempre una versión que la fotografía no podría lograr. Creo que lo más sublime de un retrato es la mirada”.
“El arte es mi pasión y es mi forma de vida. Soy extremadamente respetuosa de aquello que una obra mía pueda transmitir. Considero que la serenidad y la belleza son dos aportaciones importantes para quienes las adquieren y tal vez convivirán con ellas”.


Narsa Silva

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Narsa A. Silva Villanueva (Caracas, Venezuela 1972)

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